En cosmos de Carl Sagan, tal vez recordéis el caso selección artificial de una especie de cangrejos cuyo caparazón fue evolucionando hasta parecer la cara de un Samurai. Se ve que una leyenda bien de un emperador acabó en el mar, y los pescadores devolvían los cangrejos que parecían tener cara para perpetuar su espíritu, y porque daba miedo. Como resultado, ese cangrejo ha ido pareciéndose cada vez más a una cara humana. Igual este pez tiene una historia parecida.
Edito:
aquí lo tenéis, escaneado directamente del libro.