- 23/01/2026 16:00
La Federación Internacional del Automovilismo analiza posibles cambios técnicos para la temporada 2026. Este movimiento responde a la preocupación de varios fabricantes, quienes temen que las normas actuales consoliden la ventaja de Mercedes y Red Bull. Honda, Ferrari y Audi han expresado sus dudas en privado, argumentando que el marco regulatorio favorece a quienes ya dominan la era híbrida. La discusión se centra en si se debe ajustar el peso mínimo de los monoplazas o modificar la distribución de potencia entre el motor de combustión y la unidad eléctrica.

Los fabricantes piden revisar las reglas para 2026
El principal punto de fricción es la relación de potencia entre el motor térmico y el sistema eléctrico. Según las normas proyectadas, la energía eléctrica aportará cerca del 50% de la potencia total, un salto significativo. Equipos como Ferrari consideran que este diseño beneficia a quienes ya tienen una base de conocimiento muy avanzada en sistemas híbridos complejos. Por otro lado, Ford, que se alía con Red Bull para 2026, y Mercedes parecen más conformes con la dirección técnica actual, lo que genera una división clara en la parrilla.
El debate sobre el peso y la competitividad
Otro aspecto crítico es el peso mínimo del coche. Los nuevos motores y baterías más potentes y grandes inevitablemente añaden kilogramos. Algunos ingenieros advierten que esto podría perjudicar el manejo y la agilidad de los monoplazas, penalizando especialmente a los equipos que parten con desventaja. La FIA se encuentra en una posición delicada, ya que debe equilibrar el avance tecnológico y la sostenibilidad que promueve con una competición cerrada en pista. Su decisión final definirá el panorama de la categoría reina para la próxima década.
Mientras los ingenieros debaten milímetros y kilovatios, los aficionados solo piden que el coche que adelante en la recta no sea siempre el mismo.

Los fabricantes piden revisar las reglas para 2026
El principal punto de fricción es la relación de potencia entre el motor térmico y el sistema eléctrico. Según las normas proyectadas, la energía eléctrica aportará cerca del 50% de la potencia total, un salto significativo. Equipos como Ferrari consideran que este diseño beneficia a quienes ya tienen una base de conocimiento muy avanzada en sistemas híbridos complejos. Por otro lado, Ford, que se alía con Red Bull para 2026, y Mercedes parecen más conformes con la dirección técnica actual, lo que genera una división clara en la parrilla.
El debate sobre el peso y la competitividad
Otro aspecto crítico es el peso mínimo del coche. Los nuevos motores y baterías más potentes y grandes inevitablemente añaden kilogramos. Algunos ingenieros advierten que esto podría perjudicar el manejo y la agilidad de los monoplazas, penalizando especialmente a los equipos que parten con desventaja. La FIA se encuentra en una posición delicada, ya que debe equilibrar el avance tecnológico y la sostenibilidad que promueve con una competición cerrada en pista. Su decisión final definirá el panorama de la categoría reina para la próxima década.
Mientras los ingenieros debaten milímetros y kilovatios, los aficionados solo piden que el coche que adelante en la recta no sea siempre el mismo.