La historia de Escó, el pueblo que quedó a la sombra del embalse de Yesa

3dpoder - 15/10/2025 04:45
Escó, situado en la provincia de Zaragoza, es uno de esos lugares donde el silencio habla más que las palabras. A los pies del embalse de Yesa, este antiguo pueblo aragonés permanece suspendido en el tiempo, con sus casas en ruinas y sus calles desiertas, testigos mudos de una historia marcada por la expropiación y el abandono. En los años cincuenta, la construcción del embalse obligó a sus habitantes a dejar atrás su vida, su tierra y su memoria colectiva. Hoy, solo la piedra resiste, aferrada al cerro que domina el pantano.



Un pueblo detenido en el tiempo

Pasear por Escó es caminar entre lo que fue y lo que ya no será. Las casas, aunque desmoronadas, conservan la estructura de un pasado que aún se percibe en cada muro. La iglesia de San Miguel sigue en pie, vigilando desde lo alto como un guardián cansado pero fiel. Desde allí, la vista del embalse es sobrecogedora: un contraste entre el azul tranquilo del agua y el ocre seco de la piedra. La naturaleza ha ido reclamando lo que el hombre abandonó, cubriendo con maleza los viejos caminos que un día fueron transitados por carros y ganado.

La memoria que se niega a desaparecer

A pesar de su aparente olvido, Escó no está del todo muerto. Cada año, antiguos vecinos y descendientes regresan para recordar lo que fue su hogar. Recuperan historias, restauran muros y mantienen viva la llama de la identidad perdida. Aunque la mayoría de los pueblos expropiados por el embalse de Yesa desaparecieron bajo el agua, Escó tuvo la suerte, o la condena, de quedar en tierra firme, resistiendo como un símbolo de lo que el progreso a veces se lleva por delante.

Cómo recrear la escena en Corel Painter




Dicen que en las noches sin luna, cuando el viento sopla entre las piedras, aún se oyen conversaciones lejanas… o quizá solo sea el eco del pantano contando su versión de la historia.