Debo decir que la película lo merece. James McAvoy hace un papel excepcional interpretando a las 23 personalidades del personaje principal, y aunque no sé si merezca una nominación al Oscar, ciertamente es un actor talentoso. Shyamalan también hace un gran trabajo con la historia y la dirección, demostrando que sigue siendo un director talentoso y capaz de contar historias emocionantes. El final de la película es especialmente impresionante, dando sentido a todo lo que se ha visto y dejando al espectador con ganas de ver más. La sinopsis de la película no revela demasiado, así que recomendaría verla sin saber mucho sobre ella para disfrutar de todas las sorpresas que ofrece.
.Debido a un trauma de la infancia temprana, Kevin (James McAvoy) sufre trastorno de identidad disociativo (DID), más comúnmente conocido como trastorno de personalidad múltiple. Dentro de él conviven 23 identidades diferentes. Entre ellas, están las personalidades de Barry, un aspirante a diseñador de moda, Dennis, un obsesivo-compulsivo al que siempre han subestimado, Hedwig, un travieso niño de nueve años de edad, y patricia, una mujer de gran autoridad que actúa de forma sospechosamente amable. Para hacer frente a su trastorno, Kevin recibe la ayuda de la doctora Fletcher (Betty Buckley), una psiquiatra que ha dedicado su vida a la defensa de las personas con DID.
El problema surge cuando algunas de las personalidades más problemáticas dentro de Kevin urden un plan con un propósito misterioso y nefasto. Es entonces cuando Dennis secuestra a tres chicas adolescentes. Y pronto las prisioneras, lideradas por Casey (Anya Taylor-Joy), se encuentran en un búnker subterráneo y su vida depende de este peculiar captor con personalidades cambiantes.
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