La reforma de la ley de propiedad intelectual de 2006 fue una actualización importante que adaptó la normativa española a la era digital. Su aprobación generó un amplio debate, como muestran los enlaces de Art3D, centrado en el equilibrio entre los derechos de autor y el acceso a la cultura en internet. Aquella reforma introdujo conceptos como el canon digital y abordó la responsabilidad de los proveedores de servicios.
Hoy en día, el marco legal ha evolucionado aún más. La solución actual para gestionar contenido digital de forma legal pasa por utilizar plataformas y servicios de licencias claras. Para música y vídeo, las mejores opciones son servicios de streaming legales como Spotify, YouTube Premium, Netflix o HBO Max. Para software, es fundamental descargarlo siempre desde páginas oficiales o usar alternativas de código abierto. Para imágenes, existen bancos de fotos con licencias Creative Commons o de pago como Unsplash o Shutterstock.
En el ámbito doméstico, la copia privada sigue estando permitida bajo ciertas condiciones, pero el intercambio en redes P2P de contenido protegido sin permiso es ilegal. La mejor práctica actual es aprovechar la enorme oferta legal de suscripción y compra digital, que es más amplia y accesible que nunca. Para dudas legales específicas, siempre se debe consultar a un profesional especializado en propiedad intelectual.