Un fenómeno curioso emerge en las tendencias de consumo tecnológico. Los adolescentes están redescubriendo el iPhone 5S, un modelo que Apple lanzó en 2013. Este dispositivo, considerado obsoleto por muchos, gana un nuevo estatus como objeto de deseo retro. Su tamaño compacto y diseño reconocible contrastan con los teléfonos grandes y similares de hoy. Para esta generación, usar un iPhone 5S representa una declaración de estilo distintiva y una forma de resistir la presión por actualizar constantemente.


Factores que impulsan esta tendencia retro

Varios elementos explican este resurgir. El factor nostalgia juega un papel, aunque sea por un tiempo que los usuarios no vivieron directamente. Las redes sociales, especialmente TikTok, amplifican esta moda al mostrar el dispositivo como un accesorio vintage. Su precio accesible en el mercado de segunda mano permite que más jóvenes puedan adquirirlo. Además, su funcionalidad básica para redes sociales y mensajes es suficiente para muchos, alejándose de las distracciones de pantallas grandes y apps complejas.

El contraste con la tecnología actual

Esta tendencia subraya una divergencia en las prioridades. Mientras la industria empuja hacia pantallas más grandes, múltiples cámaras y procesadores potentes, un segmento valora la simplicidad y el diseño físico. El iPhone 5S carece de capacidades modernas como reconocimiento facial o pantallas edge-to-edge, pero ofrece una experiencia tangible con su botón de inicio táctil. Su longevidad demuestra cómo ciertos diseños trascienden su época tecnológica y adquieren valor cultural más allá de sus especificaciones.

Irónicamente, algunos usan este símbolo de rebeldía contra el consumo para grabar vídeos en TikTok que luego suben desde un iPhone 15 Pro Max. La estética retro vende, incluso cuando la práctica es totalmente contemporánea.