El debate demográfico en Francia se centra en cómo aumentar la tasa de natalidad, pero evita abordar medidas más complejas. El gobierno propone incentivos económicos y apoyo familiar, mientras los expertos señalan que esto no es suficiente. Se ignora cómo gestionar la migración o cómo reformar el sistema de pensiones a largo plazo.


El enfoque actual prioriza los nacimientos

La política actual se basa en la idea de que una natalidad más alta resolverá los desafíos del envejecimiento poblacional. Se ofrecen subsidios, permisos parentales extendidos y ventajas fiscales para las familias. Sin embargo, este enfoque requiere décadas para mostrar efectos y no aborda los desequilibrios inmediatos en el mercado laboral o la sostenibilidad de las pensiones.

Las medidas evitadas son políticamente sensibles

Temas como ajustar la edad de jubilación, modificar los criterios de inmigración laboral o aumentar los impuestos para financiar el estado del bienestar generan una fuerte oposición política y social. Los sucesivos gobiernos posponen estas decisiones, lo que según los analistas, agrava el problema a futuro. Se prefiere hablar de fomentar nacimientos, un tema con mayor consenso social.

Mientras tanto, los demógrafos observan cómo la pirámide poblacional se invierte, un proceso lento pero imparable que algún día requerirá acciones más contundentes y probablemente menos populares.