Las autoridades estadounidenses informaron que el cierre temporal del espacio aéreo en El Paso, Texas, se debió a la actividad de drones operados por cárteles de la droga mexicanos. Este incidente, que afectó al aeropuerto internacional, obligó a desviar vuelos y generó retrasos significativos. Las agencias de seguridad detectaron múltiples aeronaves no tripuladas que cruzaron la frontera desde México, lo que representó un riesgo para la aviación civil.


Los cárteles emplean drones para vigilar y transportar

Los grupos criminales utilizan cada vez más esta tecnología para tareas de vigilancia y para transportar cargamentos ilícitos a través de la frontera. Los drones que emplean pueden ser modelos comerciales modificados, lo que dificulta su detección y rastreo. Este evento subraya cómo el crimen organizado adopta nuevas herramientas, lo que complica las tareas de control fronterizo y seguridad nacional para ambos países.

La respuesta incluye coordinar con México

Funcionarios de Estados Unidos están en contacto con sus homólogos mexicanos para investigar el origen de los vuelos y prevenir futuros incidentes. La colaboración bilateral se considera clave para abordar este desafío emergente. El episodio ha puesto de relieve la necesidad de actualizar los protocolos de seguridad aérea y de desarrollar contramedidas más efectivas contra las amenazas asimétricas que plantean estos artefactos.

Parece que la guerra contra las drogas ahora también se libra en el cielo, y los controladores aéreos tienen un nuevo tipo de tráfico del que preocuparse.