¿Sabes por qué un estrecho puede poner nervioso al mundo?
Imagina una autopista marítima tan estrecha que los petroleros casi rozan las costas. Pues eso es el estrecho de Ormuz, y esta semana EE.UU. le ha dicho a sus barcos: chicos, mejor rodead la casa del vecino. Es como si te pidieran que no pises el bordillo de cierta calle en tu camino diario al trabajo.
El cuello de botella del petróleo global
Este estrecho es el pasillo por donde sale a pasear casi un tercio del petróleo que se transporta por mar. Es un punto de estrangulamiento/chokepoint, un término que lo dice todo. Si aquí se forma un atasco, es como si cerraran la principal carretera de suministro a una ciudad; los precios de la gasolina en la otra punta del mundo podrían empezar a hacer piruetas.
Algo curioso que probablemente no sabías
Aunque suene a medida de seguridad, estas advertencias también son un juego de ajedrez geopolítico en alta mar. Cuando un país pide a sus barcos que eviten aguas de otro, está dibujando líneas invisibles en el mapa y mostrando músculo diplomático. Es una forma de decir estamos vigilando sin tener que decir una palabra.
A veces, las rutas más importantes del mundo no son autopistas de 10 carriles, sino canales tan estrechos que la tensión se mide en metros de separación entre buques. La próxima vez que llenes el depósito, piensa que ese combustible quizás hizo un slalom diplomático para llegar hasta ti.
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