¿Alguna vez te has preguntado qué pasa cuando una gran empresa dice no a un proyecto que ya está en marcha? Imagina que estás a punto de lanzar tu creación y, de repente, la dueña de la idea original te para en seco. Eso le pasó a Void War, un juego de estrategia inspirado en Warhammer 40.000.


El problema estaba en los naplechnikah

El conflicto no fue por el juego en sí, sino por un detalle muy específico: los naplechnikah. Esta palabra rusa, que se traduce como hombreras o espaldares, se refiere a las icónicas armaduras de los Space Marines. Games Workshop, la dueña de Warhammer, consideró que el diseño de estas piezas en Void War era demasiado similar al suyo, infringiendo su propiedad intelectual. Fue un choque entre la inspiración y la copia.

Algo curioso que probablemente no sabías

Lo fascinante es cómo se solucionó. Los desarrolladores no tiraron todo a la basura. En lugar de eso, rehicieron esos elementos conflictivos, creando diseños propios que mantenían la esencia épica pero eran únicos. Es como si te pidieran cambiar la capa de tu superhéroe favorito, pero logras que quede incluso más chula. Tras este lifting legal, Steam le dio luz verde de nuevo.

A veces, en el mundo de los videojuegos, la creatividad nace de tener que reinventar las reglas del juego. Literalmente.