¿Alguna vez te has preguntado si nacemos con el sentido del ritmo o lo aprendemos? Un estudio reciente tiene una respuesta fascinante: parece que ya venimos de fábrica con él. Investigadores en Hungría hicieron un experimento increíble con bebés dormidos, poniéndoles música clásica mientras medían su actividad cerebral.


El experimento con los bebés dormidos

Les pusieron fragmentos de música a casi 50 recién nacidos mientras dormían, usando un electroencefalograma (EEG) para ver qué pasaba en sus cabecitas. Lo genial es que sus cerebros reaccionaban cuando en la música faltaba un tiempo rítmico esperado, como si dijeran ¡eh, ahí falta algo!. Sin embargo, no se inmutaban tanto si cambiaba la melodía. Esto sugiere que detectar el ritmo es una habilidad más básica y temprana.

Algo curioso que probablemente no sabías

¿Y por qué sería innato el ritmo? Los científicos creen que podría estar ligado a nuestras primeras experiencias en el útero, como escuchar constantemente el latido del corazón de mamá. Es nuestro primer metrónomo natural. Así que, antes de aprender palabras o melodías, nuestro cerebro ya está sintonizado para seguir un patrón rítmico, una capacidad fundamental para el aprendizaje del lenguaje y la música.

Parece que nuestro primer concierto no es en un festival, sino en el vientre materno. Quizás por eso nos gusta tanto una buena base rítmica.