¿Alguna vez has visto un partido de fútbol sala? Es como el fútbol, pero en una pista más pequeña, con más goles y una intensidad que no te deja respirar. Pues imagina la final de un campeonato de Europa, con España y Portugal luchando por el título. Después de diez años sin un gran trofeo, nuestra selección lo ha vuelto a conseguir.


Un hat-trick para la historia

La clave se llamó Antonio Pérez. En fútbol sala, marcar tres goles en un partido (un hat-trick) ya es difícil, pero hacerlo en una final europea es de otro nivel. Fue como si estuviera inspirado, sellando la victoria 5-3. El entrenador, Jesús Velasco, en su primer gran torneo, supo unir a un grupo con hambre de gloria.

Algo curioso que probablemente no sabías

Aunque España es una potencia histórica con ocho títulos europeos, Portugal nos había tomado la delantera en los últimos años. Ganarles en la final, celebrada en Liubliana (Eslovenia), no solo rompe una sequía, sino que demuestra que la cantera y la pasión por este deporte siguen vivas. Es un pulso constante entre dos vecinos que dominan el panorama.

Este título es como quitarse un peso de encima. Diez años son muchos, pero demuestra que en el fútbol sala, igual que en la vida, con trabajo y un buen equipo, siempre se puede volver a lo más alto. ¡A celebrarlo se ha dicho!