Imagina que dos vecinos gigantes, que solían vigilar cuántas escopetas guardaba cada uno, deciden romper el acuerdo. Eso, pero a escala global y con armas que pueden borrar ciudades. El tratado |New START|, que limitaba las cabezas nucleares de EE.UU. y Rusia, acaba de expirar. Es como si el contador que evitaba una carrera de arsenales se hubiera apagado.


Un juego de confianza (y desconfianza) muy peligroso

Este tratado era más que un límite numérico. Era un sistema de |verificación|, con inspecciones y datos compartidos. Piensa en ello como tener una cámara en el garaje del otro para asegurarte de que no está acumulando coches de carreras ilegales. Sin ese mecanismo, la desconfianza crece. Cada movimiento del otro se interpreta como una amenaza, y la tentación de por si acaso, yo también se vuelve enorme.

Algo curioso que probablemente no sabías

Aunque suene a Guerra Fría, este era el ÚLTIMO gran tratado de control nuclear entre las dos potencias. Otros acuerdos anteriores ya habían caducado. Esto deja el mundo sin reglas claras para sus arsenales más destructivos por primera vez en décadas. Es un retroceso a una lógica de el que tiene más, gana, que todos pensábamos superada.

La situación es seria, pero no perdamos la perspectiva. La diplomacia es lenta y a veces parece rota, pero es la única herramienta que tenemos para volver a encarrilar esto. Ojalá encuentren pronto un nuevo freno antes de que el viaje se ponga demasiado brusco.