¿Alguna vez te has preguntado cómo un favorito puede perder el tren en un segundo? Pues eso le pasó al prodigio japonés Hiroto Ogiwara en la final olímpica de big air de snowboard. Tras brillar en la calificación, el sábado en Livigno todo se torció y acabó último. Una lección de lo impredecible que es el deporte de élite.


La fortaleza japonesa que sí llegó a puerto

Aunque Ogiwara falló, la invasión nipona del podio fue un éxito. Sus compañeros Kira Kimura y Ryoma Kimata se llevaron el oro y la plata. Imagina entrenar toda la vida para un salto de unos segundos, donde un pequeño error te manda al último puesto. Ellos lograron la perfección justo cuando más importaba.

Algo curioso que probablemente no sabías

En el big air, los jueces no solo puntúan la dificultad del truco. También valoran la ejecución, la altura del salto y, sobre todo, el aterrizaje. Es como si en un examen te puntuaran la letra, la originalidad de la respuesta y cómo cierras el bolígrafo. Un aterrizaje tambaleante puede arruinar un salto espectacular.

A veces, en el deporte y en la vida, el que parte como favorito se queda mirando cómo otros celebran. Lo importante es volver a subirse a la tabla.