El hijo de la princesa heredera de Noruega, Marius Borg Høiby, se sienta en el banquillo de un tribunal de Oslo. El proceso judicial, que comenzó el 3 de febrero de 2026, lo juzga por 38 cargos. Entre estos se incluyen cuatro presuntas violaciones, violencia doméstica, agresiones, amenazas y delitos relacionados con drogas. Høiby, de 29 años, no tiene título oficial ni cumple funciones reales.


El acusado se declara inocente de los delitos más graves

El hijo de Mette-Marit negó los cargos de violación y abuso sexual más severos. Sin embargo, admitió cometer algunas infracciones menores. Reconoció posesión de drogas y violar una orden de alejamiento. Si lo declaran culpable de los delitos más serios, podría pasar hasta 10 años en prisión. El fiscal subrayó que la ley lo tratará como a cualquier otro ciudadano.

La familia real no asiste al proceso judicial

La princesa heredera Mette-Marit y el príncipe Haakon, padrastro de Høiby, no acudieron al juicio. Este caso somete a prueba la separación entre la institución monárquica y la vida privada de sus miembros. La defensa y la acusación presentan sus argumentos ante un tribunal que debe impartir justicia sin considerar el linaje del acusado.

Parece que la única orden real que importa en este caso es la de alejamiento que admitió violar.