Un fuerte temporal de viento y lluvia azotó el archipiélago balear el 1 de febrero de 2026. Los servicios de emergencia atendieron cerca de noventa incidencias, principalmente por la caída de árboles y ramas en la vía pública. El mal tiempo también complicó las operaciones aéreas en los aeropuertos de las islas, donde se registraron retrasos y algunas cancelaciones de vuelos.


Los equipos de emergencia trabajan para restaurar la normalidad

Los bomberos y otros servicios de protección civil trabajaron durante horas para retirar los árboles caídos y asegurar las zonas afectadas. La lluvia persistente y las fuertes rachas de viento, que en algunos puntos superaron los ochenta kilómetros por hora, dificultaron las labores de los equipos en tierra. A pesar de la intensidad del temporal, no se reportaron daños personales de gravedad.

El transporte aéreo sufre las consecuencias del mal tiempo

La inestabilidad atmosférica forzó a las autoridades aéreoportuarias a modificar las operaciones. Varios vuelos con destino y origen en Palma de Mallorca, Ibiza y Menorca se vieron afectados por retrasos. Algunas conexiones, especialmente las de corto radio, tuvieron que cancelarse para garantizar la seguridad, lo que generó inconvenientes para los viajeros.

Para quienes planeaban escapar del frío continental, las islas ofrecieron una bienvenida más movida de lo esperado, recordando que el paraíso también tiene días de ponerse el chubasquero.