Si Galileo Galilei viviera en nuestra era, probablemente no apuntaría su telescopio solo a las estrellas. Observaría el firmamento digital de las redes sociales, un cosmos inundado de desinformación. Su método, basado en la observación empírica y la verificación de datos, encontraría un nuevo campo de batalla. En lugar de luchar contra dogmas eclesiásticos, se enfrentaría a algoritmos que amplifican falsedades. Su herramienta no sería un catalejo de lentes pulidas, sino una inteligencia artificial de código abierto diseñada para iluminar la verdad.


El Proyecto Veritas superpone evidencia en tiempo real

Este sistema, que cualquiera puede auditar y mejorar, se integraría en las plataformas sociales. No censuraría contenido, sino que superpondría un índice de veracidad sobre noticias y afirmaciones virales. Este sello mostraría en tiempo real las fuentes de datos primarios, los estudios científicos relevantes y los cálculos que respaldan o contradicen una información. La desinformación no se eliminaría, se contrastaría con evidencia empírica de forma automática y transparente, dejando al usuario decidir con todos los datos sobre la mesa.

La inteligencia artificial humilla la falsedad con datos

El objetivo final es humillar la mentira con hechos verificables, no con opiniones. Al mostrar la cadena de verificación de forma clara, se expone el proceso para llegar a una conclusión. Si una afirmación carece de bases sólidas, el índice lo reflejará. Si existen múltiples perspectivas respaldadas por evidencia, el sistema las presentará todas. Se trata de devolver el peso a la evidencia y restar autoridad a la mera repetición o al volumen de un mensaje, forzando un debate público basado en información contrastada.

Imagina a Galileo hojeando un feed de noticias, sonriendo ante cada fake news que el sistema desmonta automáticamente con un enlace a un paper revisado por pares. Quizás murmure: E pur si muove, pero esta vez refiriéndose al lento pero inexorable avance de la verdad en internet.