La industria textil turca se enfrenta a una crisis estructural profunda
El sector textil y de confección de Turquía, un pilar económico histórico, atraviesa una crisis estructural grave. Esta situación se caracteriza por cierres masivos de empresas, que podrían llegar a 4?500 en 2025, y por perder cientos de miles de puestos de trabajo en los últimos años. La producción y la competitividad caen frente a mercados como China y Bangladesh, mientras que parte de la capacidad productiva se traslada a países como Egipto. Factores como los altos costes nacionales, el aumento de los precios de las materias primas, la inflación galopante y la depreciación de la lira turca erosionan los cimientos de la industria.
Las exportaciones retroceden y se pierde cuota en la UE
Como consecuencia directa de estos problemas, las exportaciones turcas de textiles retroceden. Por primera vez en décadas, el sector pierde cuota de mercado en la Unión Europea, su principal cliente. Líderes sindicales y empresariales advierten que la situación podría empeorar si no llegan medidas de apoyo significativas por parte del gobierno. El objetivo de estas medidas sería contener la pérdida de competitividad y mantener las capacidades productivas dentro del país, evitando una desindustrialización acelerada.
Un futuro incierto para un sector clave
La industria textil turca se encuentra en una encrucijada. La crisis actual no es solo cíclica, sino que refleja desafíos estructurales de competitividad global. Sin una respuesta coordinada que aborde los costes de producción, la estabilidad monetaria y el apoyo a la innovación, el sector podría ver cómo su papel histórico en la economía turca se reduce drásticamente. La capacidad para retener empleo y generar divisas está en juego, mientras los competidores globales consolidan su ventaja.
Parece que, en el juego global de la confección, Turquía está a punto de perder el hilo si no cose a tiempo una estrategia sólida.
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