El Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) incrementa su recargo este enero de 2026, pasando del 0,8% al 0,9% sobre la base de cotización a la Seguridad Social. Este ajuste, que entró en vigor el primer día del año, se reparte entre empresa y trabajador: la empresa asume el 0,75% y el empleado aporta el 0,15% restante. Como consecuencia directa, millones de trabajadores en España perciben un salario neto ligeramente inferior, ya que se descuenta una cantidad mayor de su bruto para financiar el sistema público de pensiones.


El destino del recargo es reforzar el Fondo de Reserva

El objetivo principal de este recargo adicional es dotar de más recursos al Fondo de Reserva de las pensiones, un mecanismo diseñado para garantizar el pago de las pensiones en el futuro. Los fondos que se recaudan a través de este incremento del MEI se destinan específicamente a esta reserva, con el propósito declarado de fortalecer la sostenibilidad financiera del sistema a largo plazo y equilibrar el esfuerzo entre generaciones.

La subida continuará de forma progresiva en los próximos años

Esta modificación no es un hecho aislado, sino el primer paso de una escalada planificada. La normativa establece que el porcentaje del recargo del MEI seguirá aumentando de manera progresiva en los ejercicios venideros. Esto implica que, salvo cambios en la legislación, tanto las empresas como los trabajadores deben prever que sus cotizaciones asociadas a este concepto seguirán creciendo, lo que afectará de nuevo a los salarios netos y a los costes laborales.

Parece que la equidad intergeneracional se mide en décimas de punto sobre nuestra nómina, un concepto abstracto que se materializa cada mes con unos euros menos.