Investigadores de la Universidad de Stanford publican un análisis donde indican que los sistemas geotérmicos mejorados (EGS) podrían generar electricidad a un costo hasta un 60% menor que las centrales de combustibles fósiles. Este método no requiere fuentes termales naturales, ya que perfora entre 3 y 8 kilómetros para fracturar roca caliente, inyectar agua y extraer vapor. Los autores señalan que esta tecnología puede implantarse en casi cualquier lugar y suministrar energía de forma constante, lo que aliviaría la presión sobre las fuentes solar y eólica.


La tecnología reduce plazos de construcción y amplía su alcance geográfico

El estudio destaca que construir una planta EGS toma entre uno y dos años, un plazo muy inferior al que necesita una central nuclear. Al no depender de yacimientos geotérmicos convencionales, el potencial para desplegar estos sistemas se extiende a muchas más regiones. Con solo que cubra un 10% de la demanda energética, esta fuente podría estabilizar la red eléctrica y complementar a las renovables variables. Los investigadores proyectan que el EGS puede alcanzar competitividad comercial hacia el año 2035.

El riesgo sísmico es un desafío que se debe gestionar

Los autores reconocen que fracturar la roca a gran profundidad conlleva el riesgo de provocar microsismos o terremotos inducidos, un desafío técnico y social que requiere gestionar con cuidado. Sin embargo, consideran que los avances en monitorización y control pueden mitigar estos efectos. El análisis concluye que, si se superan estos retos, la energía geotérmica mejorada se posiciona como una alternativa firme dentro del mix energético futuro por su bajo costo, rapidez para implementar y capacidad de generar sin interrupciones.

Parece que la Tierra tiene reservas de energía bajo nuestros pies, aunque a veces avise con un temblor cuando la despertamos.