En la parroquia de San Lorenzo in Lucina, en el centro de Roma, fieles y visitantes perciben un parecido entre la figura de un arcángel que preside un altar y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. La similitud, que muchos señalan, se centra en los rasgos faciales de la escultura, lo que genera comentarios y despierta curiosidad. La iglesia responde que se trata de una coincidencia, atribuida a los efectos de la luz y a la forma de la obra, y no de una representación que se haya hecho con esa intención.


La iglesia atribuye el parecido a un efecto óptico

Desde la parroquia explican que la obra, cuya autoría y antigüedad no se detallan en las primeras informaciones, no pretende retratar a persona alguna. Los responsables subrayan que lo que algunos interpretan como un parecido es fruto de la casualidad, potenciado por cómo la luz incide en los volúmenes del rostro esculpido. A pesar de esta aclaración, el comentario sobre la similitud se extiende como un dato anecdótico entre quienes visitan el lugar.

La anécdota circula entre los asistentes a la parroquia

El fenómeno, aunque menor, muestra cómo el arte sacro puede conectar de manera inesperada con el presente. No es la primera vez que el público atribuye rasgos contemporáneos a figuras religiosas históricas, lo que a menudo deriva en conversaciones informales. En este caso, la figura de la líder política italiana, conocida por su perfil público, sirve como referencia involuntaria para observar la obra desde una perspectiva diferente y contemporánea.

Algunos bromearían diciendo que quizás el arcángel ha decidido actualizar su look para seguir las noticias del día, aunque la iglesia insiste en que es solo un juego de luces y sombras.