Una nevada breve pero intensa blanquea la colina de Turín en Superga
La colina de Superga, en Turín, se despierta cubierta por un manto blanco tras una nevada intensa aunque breve. Mientras en el resto de la ciudad solo cae una lluvia fina con temperaturas que apenas superan los cero grados, la cota más alta acumula suficiente nieve como para que los niños del lugar puedan construir sus primeros muñecos de nieve de la temporada. Este fenómeno meteorológico localizado muestra cómo la altitud marca una diferencia crucial en estas situaciones.
La nieve se limita a las zonas más altas del Piamonte
El episodio de nieve no se circunscribe solo a Superga. Durante la noche también ha nevado en otras áreas del Piamonte, como las provincias de Cuneo y Asti. Sin embargo, en estas zonas la precipitación no ha logrado cuajar de forma persistente en el suelo. La capa de nieve que se formó se ha derretido con rapidez al llegar el día, sin dejar rastro duradero como sí ha ocurrido en la colina turinesa.
El contraste meteorológico dentro de la misma región
La situación genera un contraste evidente dentro de un espacio geográfico relativamente reducido. A pocos kilómetros de distancia, el paisaje cambia de forma radical: de las calles mojadas de Turín a las laderas blancas de Superga. Este tipo de eventos son comunes en regiones con orografía variada, donde pequeños cambios en la altitud o la exposición pueden alterar completamente el tipo de precipitación que recibe una zona.
Mientras los niños en Superga disfrutan de la nieve, en el centro de Turín solo pueden abrigarse un poco más y resignarse a mirar hacia la colina, donde la diversión invernal sí es tangible.
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