Los clientes del Banco Santander que deciden retirar la domiciliación de su nómina se encuentran con un cargo mensual automático de 20 euros. Esta tarifa genera un saldo negativo en la cuenta. Cuando el usuario solicita cerrar la cuenta, el banco le informa que primero debe pagar ese importe para regularizar la situación. Tras realizar el pago y solicitar el cierre formalmente, el proceso parece iniciarse, pero a los pocos días el cliente recibe una notificación indicando que la operación no se procesó y debe repetir la solicitud.


El ciclo se repite y genera nuevos cargos

En este punto, muchos usuarios descubren que la cuenta ha generado un nuevo cargo de 20 euros, lo que vuelve a crear un saldo negativo. Esto obliga al cliente a pagar nuevamente antes de poder intentar cerrar la cuenta. El ciclo se puede repetir varias veces, retrasando el cierre de forma indefinida y generando un gasto recurrente que el cliente no esperaba. La situación deja a los usuarios atrapados en un bucle administrativo.

La experiencia afecta la confianza del cliente

Este patrón de comportamiento genera desconfianza y percepción de falta de transparencia. Los clientes que intentan dejar los servicios del banco se enfrentan a un procedimiento que interpretan como diseñado para dificultar la baja y obtener ingresos adicionales. La práctica pone en duda la facilidad para cancelar productos financieros y la seguridad al gestionar estos trámites.

Parece que la única forma de ganar al juego es no jugar, pero en este caso no jugar implica seguir pagando.

Esperamos que el Banco de España y la fiscalía investigue estos actos fraudulentos con lucro que imprimen a la ciudadanía.