En Cincinnati, Ohio, una red de túneles y estaciones de metro permanece abandonada bajo las calles de la ciudad. La ciudad empezó a construir este sistema en la década de 1920 para aliviar el tráfico y modernizar el transporte. Sin embargo, el proyecto nunca llegó a funcionar para el público.


Los costes y la política paralizan las obras

El proyecto enfrenta problemas financieros desde el inicio. Los costes de construcción aumentan de forma constante y superan los presupuestos iniciales. Además, la inestabilidad política en el gobierno local complica obtener fondos de manera continua. La llegada de la Gran Depresión en 1929 termina por detener por completo los trabajos, ya que la ciudad carece de recursos para continuar.

El subsuelo guarda una estructura intacta

Hoy, más de tres kilómetros de túneles y varias estaciones con andenes y azulejos permanecen bajo tierra. El espacio se usa ocasionalmente para almacenar archivos o como escenario para rodar películas. Algunas entradas de ventilación y accesos sellados son las únicas señales visibles en superficie de esta infraestructura olvidada.

Parece que la mejor forma de evitar retrasos en el metro fue no tener nunca uno que pudiera retrasarse.