La borrasca Kristin azota la ciudad de Porto y sus alrededores, causando daños considerables. Las rachas de viento superan los 120 kilómetros por hora en algunos puntos, lo que derriba árboles y arranca tejados. Las calles bajas se inundan y los servicios de emergencia trabajan para despejar las vías bloqueadas y asegurar los edificios que han sufrido daños.


Los servicios urbanos sufren interrupciones generalizadas

El transporte público se interrumpe en varias líneas y varios barrios se quedan sin electricidad. Las autoridades activan alertas por el riesgo de que se desborden algunos ríos urbanos. Recomiendan a la población que evite desplazarse si no es necesario y que mantenga precaución en espacios públicos ante la posibilidad de que se desprendan cornisas o caigan ramas.

Los equipos de emergencia actúan para minimizar los riesgos

Los equipos de emergencia y protección civil actúan en toda la zona para responder a las incidencias. Su prioridad es garantizar la seguridad de las personas, controlar los puntos de inundación y restaurar los servicios básicos lo antes posible. La situación meteorológica obliga a mantener un alto nivel de alerta durante las próximas horas.

Mientras algunos buscan refugio, otros se preguntan si su paraguas, ahora volando hacia Lisboa, tenía realmente una garantía contra vientos huracanados.