La animación 3D en medicina permite al paciente ver una representación precisa de su procedimiento quirúrgico antes de que ocurra. Los cirujanos usan datos de tomografías o resonancias magnéticas para construir un modelo digital del área a intervenir. Este modelo se anima para simular los pasos clave de la operación, desde la incisión inicial hasta el resultado final. El paciente puede así comprender el proceso de forma visual e interactiva, lo que ayuda a disipar dudas y a establecer expectativas realistas sobre lo que sucederá en el quirófano.


El proceso genera modelos a partir de datos médicos

El primer paso para crear esta vista previa implica procesar las imágenes diagnósticas del paciente mediante software especializado. Este software segmenta y reconstruye los tejidos, órganos o estructuras óseas en un modelo tridimensional fiel a la anatomía individual. Luego, los especialistas planifican la cirugía directamente sobre este modelo virtual, definiendo trayectorias y anticipando posibles desafíos. Finalmente, se genera una secuencia animada que narra el procedimiento, la cual el equipo médico puede personalizar y explicar durante la consulta preoperatoria.

Esta herramienta mejora la comunicación y la planificación

Usar animación 3D transforma la manera en que el cirujano explica y el paciente percibe la intervención. En lugar de depender solo de diagramas o explicaciones verbales abstractas, ambos observan una simulación dinámica y personalizada. Esto facilita que el paciente otorgue su consentimiento informado con mayor conocimiento. Para el cirujano, la planificación virtual sirve como un ensayo que puede optimizar la estrategia quirúrgica, reducir tiempos y aumentar la precisión durante la operación real.

Por supuesto, ver tu propia cirugía en 3D puede hacer que te preguntes si deberías pagarle también al modelo virtual por su trabajo.