Claire Hédon, la Defensora del Pueblo de Francia, denuncia que las fuerzas del orden usan armas de fuerza intermedia para impedir que migrantes crucen el Canal de la Mancha. Señala que emplean lanzadores de balas de goma, gases lacrimógenos y granadas incapacitantes incluso contra grupos que no actúan con violencia y cuando hay niños presentes. Hédon afirma que estas prácticas ponen en peligro vidas y violan los principios de necesidad y proporcionalidad que deben regir el uso de la fuerza.


Falta transparencia y control en las operaciones

La institución dirigida por Hédon también resalta una grave falta de transparencia. Subraya que los agentes no llevan cámaras corporales durante estas intervenciones y que los informes oficiales que detallan cómo usan la fuerza son insuficientes. Esta opacidad dificulta supervisar las acciones policiales y hace que rindan menos cuentas por sus actos.

Recomienda prohibir armas y grabar sistemáticamente

Para resolver este problema, la Defensora del Pueblo recomienda prohibir el uso de estas armas cuando el único objetivo sea frenar las salidas. Además, pide establecer una doctrina operativa clara que limite su empleo y exige usar cámaras de forma sistemática en todas las intervenciones. Estas medidas buscan proteger los derechos fundamentales y garantizar que el uso de la fuerza sea siempre proporcional y esté debidamente documentado.

Parece que la doctrina de disuasión prioriza herramientas contundentes sobre la protección de personas vulnerables, un enfoque que, irónicamente, podría necesitar más lentes que lanzadores.