El multimillonario Peter Thiel visita en secreto el Institut de France en París en enero de 2026. Allí, habla ante la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Su discurso, que titula el futuro de la democracia, genera controversia por sus ideas radicales. Thiel critica la democracia liberal y vincula el concepto del Anticristo a asuntos modernos. Señala el cambio climático, la regulación digital y la idea de un gobierno mundial como amenazas. Él percibe estos fenómenos como síntomas de un poder global que centraliza y que rechaza por limitar la libertad individual.


Thiel se define como cristiano ortodoxo y liberal clásico

Peter Thiel se presenta a sí mismo como un cristiano ortodoxo moderado y un liberal clásico. Sin embargo, sus posiciones reflejan un elitismo de corte libertario. Cuestiona la viabilidad de la democracia actual y favorece un orden social alternativo. Este orden ideal, según sus críticos, estaría dirigido por élites empresariales y tecnológicas. Su pensamiento combina una visión religiosa apocalíptica con un análisis político severo de las instituciones globales.

El discurso suscita debate sobre su influencia política

La intervención de Thiel en un foro tan prestigioso aviva los debates sobre su influencia. Analistas discuten cómo sus ideas pueden moldear contextos políticos internacionales. La mezcla de referencias teológicas con una crítica frontal a la gobernanza global sorprende a muchos. El evento, aunque secreto, filtra sus contenidos y provoca reacciones encontradas en medios intelectuales y políticos. Algunos ven una advertencia profética, mientras otros perciben una agenda para concentrar el poder.

Su visita secreta a París para advertir sobre el Anticristo en forma de burocracia climática hace pensar que, para algunos, el fin del mundo podría llegar con una notificación por correo certificado y un impuesto por no reciclar.