Al manejar escenas complejas, Arnold y FStorm presentan enfoques diferentes. Arnold, un motor de renderizado basado en CPU, se destaca por su estabilidad y precisión al calcular la iluminación global y las sombras. Su sistema de nodos es extenso y se integra de forma nativa en múltiples aplicaciones 3D. FStorm, que funciona en GPU, prioriza la velocidad de interacción y puede producir imágenes de alta calidad en menos tiempo. Su interfaz es más minimalista y se enfoca en un flujo de trabajo rápido.


La arquitectura define el flujo de trabajo

La diferencia principal reside en su arquitectura. Arnold usa la CPU, lo que le permite manejar grandes cantidades de geometría y texturas en memoria del sistema sin problemas. FStorm aprovecha la potencia de la GPU, lo que acelera el proceso de renderizado pero puede limitar la cantidad de geometría que puede procesar en una sola tarjeta gráfica. Esto afecta directamente cómo se organiza una escena: con Arnold se puede construir con más libertad, mientras que con FStorm a veces es necesario optimizar los assets.

Los materiales y la iluminación muestran contrastes

Ambos motores logran resultados fotorrealistas, pero el camino varía. Arnold tiene un sistema de shaders físico muy probado, ideal para efectos complejos como subsuperficie o volumen. FStorm ofrece un conjunto de materiales preconfigurados que son rápidos de ajustar y su motor de iluminación global en tiempo real permite ver cambios al instante. La fidelidad de Arnold en interiores con iluminación natural es notable, mientras que FStorm brilla en escenas con muchas luces artificiales y reflejos.

Es común ver a artistas cambiar de un motor a otro según el proyecto, lo que a veces genera debates apasionados en foros sobre cuál es más artístico. Al final, la mejor herramienta suele ser la que el usuario domina mejor y que se adapta a los plazos del encargo.