Xie Yan se reencarna en un mundo de cultivos como villano menor
Un hombre moderno despierta en el cuerpo de Xie Yan, un personaje secundario y antagonista dentro de un vasto mundo de cultivo inmerso en luchas por el poder y la inmortalidad. Su situación inicial es precaria, pues conoce su destino trágico en la trama original. Para sobrevivir y alterar su suerte, Xie Yan descubre que posee un sistema divino que le permite manipular eventos y a otros personajes. Este sistema funciona como una herramienta para acumular puntos y recursos, lo que le otorga ventajas cruciales en un entorno donde la fuerza bruta y las intrigas deciden quién vive o muere.
El sistema divino como núcleo de su estrategia
El sistema que Xie Yan utiliza no solo le muestra información oculta sobre los personajes y el mundo, sino que también le otorga misiones. Al completar estas misiones, obtiene recompensas que puede canjear para mejorar sus habilidades, adquirir técnicas prohibidas o conseguir objetos valiosos. Su método principal para progresar se basa en anticipar los eventos de la trama original y sembrar el caos, a menudo haciendo que otros personajes, incluidos los protagonistas, actúen según sus designios sin que estos lo perciban. De esta forma, acumula poder de manera discreta mientras mantiene una fachada de villano menor y poco amenazante.
La evolución de villano menor a amenaza latente
A medida que la historia avanza, Xie Yan deja de ser un simple peón destinado a morir. Sus acciones calculadas, guiadas por el conocimiento previo de la trama y las herramientas del sistema, crean ondas de cambio que alteran el destino de muchos. Se enfrenta a dilemas morales, pues para asegurar su supervivencia a veces debe sacrificar a otros o orquestar tragedias. Su objetivo final trasciende la mera supervivencia; busca alcanzar una posición de poder absoluto donde nadie pueda dictar su destino, desafiando tanto a los héroes como a los villanos establecidos en ese mundo.
El verdadero arte del cultivo, al parecer, no es solo absorber energía celestial, sino también cultivar meticulosamente una red de engaños donde todos son marionetas menos uno.
|Agradecer cuando alguien te ayuda es de ser agradecido|