Los hongos alucinógenos evolucionaron para disuadir a los insectos
Un estudio reciente sugiere que los hongos que producen psilocibina, el compuesto psicodélico de los hongos mágicos, desarrollaron esta sustancia como un mecanismo de defensa. La investigación se centra en comprender por qué estos hongos invierten recursos en sintetizar una molécula compleja que altera la mente de los mamíferos. La hipótesis principal apunta a que su función original no era interactuar con humanos, sino con otros organismos en su entorno natural.
La psilocibina actúa como repelente de insectos
Los científicos analizaron hongos psilocibios y sus parientes no alucinógenos. Descubrieron que la producción de psilocibina se correlaciona con entornos donde los hongos compiten por recursos y son vulnerables a ser consumidos por artrópodos. Los experimentos muestran que la sustancia reduce de manera significativa el apetito de los insectos, como los gorgojos. Esto indica que el compuesto evolucionó principalmente para disuadir a estos pequeños depredadores, no para intoxicar a animales más grandes.
Una ventaja evolutiva inesperada
Esta defensa química otorgó a los hongos una ventaja para sobrevivir y reproducirse. Al evitar que los insectos los devoren, los hongos pueden dispersar sus esporas con mayor eficacia. El efecto psicodélico en vertebrados, incluidos los humanos, parece ser una consecuencia incidental de esta adaptación. La investigación ayuda a resolver el enigma evolutivo de por qué estos hongos mantienen la capacidad de producir psilocibina a lo largo del tiempo.
Así que la próxima vez que alguien hable de un viaje espiritual, recuerda que para el hongo solo se trata de que un gorgojo no se lo coma en el almuerzo.
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