La fiscalía del distrito surcoreano de Gwangju informa que ha perdido el acceso a una cantidad significativa de bitcoins que tenía incautados como prueba en una investigación. Los cripto-activos, cuyo valor exacto no se ha hecho público, desaparecieron de la cartera digital controlada por el organismo. Las primeras investigaciones apuntan a que el origen del problema fue un sofisticado ataque de phishing dirigido específicamente a los funcionarios.


El ataque explotó técnicas de ingeniería social

Los investigadores creen que los empleados de la fiscalía fueron víctimas de un engaño mediante ingeniería social. Los atacantes probablemente se hicieron pasar por una entidad legítima para manipular al personal y que este revelara credenciales de acceso o ejecutara acciones que comprometieron la seguridad de la cartera. Este incidente subraya cómo los protocolos de ciberseguridad pueden fallar si no se combinan con una formación adecuada para reconocer y evitar este tipo de trampas.

El caso revela vulnerabilidades en la custodia de pruebas digitales

Este suceso plantea serias dudas sobre los procedimientos que siguen las autoridades para guardar y proteger pruebas digitales de alto valor, como las criptomonedas. La fiscalía ahora debe explicar cómo gestiona estos activos y qué medidas refuerza para que no se repita un hecho similar. La pérdida no solo afecta la investigación en curso, sino que también daña la confianza pública en la capacidad de las instituciones para manejar este nuevo tipo de pruebas delictivas.

Parece que incluso los que persiguen el delito cibernético a veces necesitan un curso intensivo sobre no hacer clic en enlaces sospechosos de correos electrónicos que prometen actualizaciones de seguridad urgentes.