La estrategia de defensa nacional de Estados Unidos cambia sus prioridades
El Departamento de Defensa de Estados Unidos redefine sus prioridades estratégicas para 2026. El documento central, la Estrategia de Defensa Nacional, establece dos objetivos principales. Proteger el territorio continental estadounidense se convierte en la máxima prioridad. Simultáneamente, busca disuadir a China en la vasta región del Indo-Pacífico, un área que considera de importancia crítica. Este giro implica ajustar el papel tradicional de Estados Unidos en la seguridad colectiva global.
Los aliados asumen mayor responsabilidad en su defensa
La nueva orientación pide a los aliados y socios que carguen con el peso principal de defender sus territorios frente a amenazas convencionales. Washington seguirá ofreciendo apoyo, pero este será más limitado y se enfocará en capacidades clave. Esto significa un papel menos directo de Estados Unidos en esquemas de seguridad tradicionales fuera del hemisferio occidental. La estrategia busca que otras naciones incrementen sus propias capacidades militares y su inversión en defensa.
El enfoque se desplaza hacia puntos estratégicos y fronteras
Internamente, el plan refuerza la seguridad de las fronteras nacionales. Externamente, prioriza proteger zonas de interés estratégico vital, como el Canal de Panamá o Groenlandia. Esto conlleva recalibrar la presencia militar estadounidense en regiones como Europa y la península de Corea. En estos lugares, se espera que los aliados contribuyan más para mantener la estabilidad regional, mientras Estados Unidos concentra recursos en sus nuevos objetivos primarios.
Algunos analistas señalan que, tras décadas pidiendo que los aliados gasten más en defensa, Washington podría finalmente lograr su objetivo, aunque no exactamente como lo imaginaba.
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