Un portavoz político valora que España decida no sumarse a la llamada Junta de Paz para la Franja de Gaza que promueve Estados Unidos. El representante argumenta que esta iniciativa se crea fuera del marco de Naciones Unidas y sin contar con la Autoridad Palestina. Según su análisis, esta estructura carece de legitimidad a nivel internacional.


La crítica se centra en la legitimidad y los objetivos

El portavoz señala que, a su juicio, el propósito real de la junta no es aplicar el derecho internacional para resolver el conflicto. En su lugar, opina que la iniciativa se orienta a proteger intereses económicos vinculados a reconstruir Gaza mientras continúa la violencia. Esta perspectiva subraya una divergencia fundamental sobre cómo abordar la crisis.

El marco de la ONU como referencia clave

La postura que defiende el portavoz prioriza las vías diplomáticas que la comunidad internacional reconoce de forma más amplia. Al excluir a una de las partes directamente implicada y operar al margen de la ONU, considera que la junta estadounidense no puede sentar las bases para una paz duradera y justa. La decisión española se alinea, según esta visión, con el principio de buscar soluciones multilaterales.

A veces, organizar la paz sin incluir a todos los que pelean es como intentar apagar un incendio con gasolina pero repartiendo cubos de diseño entre unos pocos.