El Consejo de Europa alerta sobre la grave saturación que afecta al sistema penitenciario francés. Su informe anual subraya que la densidad carcelaria en Francia supera el 120%, una de las más altas del continente. Este organismo, que vela por los derechos humanos, expresa su preocupación porque las condiciones de vida en muchos centros penitenciarios degradan la dignidad de los internos. La situación, que ya era crítica, no muestra signos claros de mejorar a corto plazo.


El informe describe condiciones inhumanas

El documento detalla que los reclusos a menudo viven en celdas diseñadas para una persona pero que alojan a dos o tres. Esto limita su acceso a servicios básicos como la atención sanitaria, las actividades de rehabilitación o el tiempo en el patio. El Comité para la Prevención de la Tortura, que depende del Consejo, visitó varios establecimientos y constató que el hacinamiento crónico impide que se respeten los derechos fundamentales. La falta de espacio y de personal agrava la tensión dentro de los muros.

Las autoridades francesas reconocen el problema

El gobierno francés admite la magnitud del desafío y señala que está construyendo nuevas plazas penitenciarias. Sin embargo, el ritmo de estas obras no logra compensar el constante aumento de la población reclusa. Expertos en justicia penal argumentan que se debe revisar el uso de la prisión preventiva y promover alternativas a la encarcelación para delitos menores. La solución requiere un enfoque múltiple que combine infraestructura con reformas legales.

Mientras los políticos debaten, los guardias gestionan el día a día en instalaciones donde hasta los pasillos se convierten en dormitorios improvisados, una logística que desafía cualquier manual de operaciones.