Unity y Unreal Engine usan IA para crear NPCs creíbles
Ambos motores de videojuegos integran sistemas de inteligencia artificial que permiten que los personajes no jugadores actúen de forma compleja y reactiva. Para definir su lógica, los desarrolladores emplean herramientas como árboles de comportamiento y máquinas de estados, que organizan cómo un NPC piensa y responde a los estímulos del entorno. Esto posibilita crear enemigos que patrullan, aliados que ayudan o personajes que reaccionan de forma dinámica a las acciones del jugador, dotando al mundo de una sensación de vida y coherencia.
Los NPCs navegan por el entorno usando pathfinding
Para moverse de un punto a otro, los personajes no jugadores utilizan sistemas de navegación basados en IA. Ambos motores generan una malla de navegación, o NavMesh, que define las áreas transitables del escenario. Sobre esta malla, algoritmos como A* calculan la ruta más eficiente, permitiendo que los NPCs esquiven obstáculos estáticos y se desplacen de manera inteligente. El sistema se actualiza en tiempo real si el entorno cambia, lo que garantiza que los personajes siempre encuentren un camino viable hacia su destino.
La animación procedural adapta el movimiento al terreno
La IA también interviene en cómo se mueven los personajes. En lugar de reproducir animaciones predefinidas de forma rígida, los motores usan técnicas de mezcla procedural. Esto significa que el sistema combina y ajusta animaciones sobre la marcha, adaptando los pasos, el equilibrio y los gestos a la geometría del suelo. El resultado es un movimiento más fluido y natural, donde un personaje sube una pendiente, se ajusta a un suelo irregular o gira de forma creíble sin que el animador tenga que crear una animación específica para cada situación posible.
Así, un NPC puede perseguirte por unas escaleras sin que sus pies se hundan en los peldaños, un pequeño detalle que hace que la inmersión no se rompa.
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