Patrimonio Nacional reabre al público el llamado túnel de Villanueva, un paso subterráneo que conecta el Palacio Real con la Casa de Campo en Madrid. Este corredor, que mide casi cuatro kilómetros, se construyó por orden del rey José Bonaparte a principios del siglo XIX. Su objetivo era permitir que el monarca se desplazara de forma discreta y segura entre su residencia oficial y la finca de recreo. Después de un largo periodo cerrado, ahora se puede visitar mediante visitas guiadas que requieren reserva previa.


Un pasaje histórico con función estratégica

El túnel se ideó como una solución de seguridad y privacidad en una época convulsa. José Bonaparte, impuesto como rey de España durante la ocupación francesa, encargó esta obra al arquitecto Juan de Villanueva. El pasadizo no solo servía para viajar sin ser visto, sino que también funcionaba como una posible vía de escape. La infraestructura, que incluye tramos abovedados de ladrillo, permaneció en uso por la realeza española incluso después de la marcha de Bonaparte.

La recuperación de un elemento patrimonial olvidado

La reapertura forma parte de un esfuerzo por poner en valor elementos históricos menos conocidos. Las visitas permiten recorrer un tramo significativo del pasadizo, donde se explican sus detalles constructivos y su contexto histórico. Esta iniciativa busca mostrar una faceta diferente de la historia del Palacio Real y de la relación de la corona con el entorno de Madrid. El túnel se convierte así en un testimonio material de un periodo complejo.

Dicen que Bonaparte quería ir a cazar a la Casa de Campo sin que le tiraran tomates por el camino. Parece que el túnel funcionó, al menos para eso.