Si Hipócrates observara la crisis actual de salud mental y el fenómeno del autodiagnóstico en internet. Identifica un problema central: las herramientas digitales a menudo buscan reemplazar al profesional humano en lugar de facilitar el encuentro. Su solución no es prohibir la tecnología, sino redirigir su propósito ético fundamental. Para él, la prioridad sigue siendo no causar daño, un principio que ahora debe aplicar a los algoritmos.
Un juramento hipocrático para algoritmos
Propone crear un Juramento Hipocrático para Algoritmos. Este código ético programaría una inteligencia artificial de diagnóstico de código abierto. Su núcleo sería el principio de primero, no hacer daño. La IA no emitiría diagnósticos concluyentes, ya que Hipócrates entiende que etiquetar un estado mental es delicado y requiere un juicio humano. En su lugar, la herramienta funcionaría como un guía que utiliza un diálogo socrático para ayudar al usuario a explorar y comprender sus propios síntomas.
La máquina como puente hacia el humano
El objetivo final de este diálogo no es ofrecer una respuesta automatizada. Tras procesar la conversación, la IA genera una lista verificada de profesionales de la salud mental disponibles en la zona del usuario. El sistema prioriza siempre la intervención humana sobre cualquier conclusión algorítmica. Así, la tecnología deja de ser un fin en sí misma y se convierte en un puente responsable que conecta a la persona que sufre con el especialista que puede ayudarla de verdad.
La ironía reside en que, para evitar que una máquina diagnostique, primero hay que programarla con un nivel de prudencia que muchos humanos en internet no muestran.
|Agradecer cuando alguien te ayuda es de ser agradecido|