Los pescadores de Países Bajos expresan su descontento con las nuevas normativas que buscan controlar las capturas y promover la sostenibilidad. Han presentado reclamaciones formales y organizan paros parciales de su flota, una situación que recuerda a los conflictos recientes en Baleares. El sector argumenta que las reglas, aunque bien intencionadas, amenazan su viabilidad económica al imponer restricciones que consideran demasiado severas y difíciles de cumplir en la práctica diaria.


El conflicto se centra en el control de capturas

La disputa surge principalmente por las medidas técnicas que la Unión Europea y el gobierno neerlandés quieren implementar. Estas incluyen limitaciones más estrictas en los días de pesca, el uso de artes de pesca específicos y cuotas que, según los profesionales, no reflejan la realidad de las poblaciones de peces en sus caladeros tradicionales. Los pescadores temen que estas normas, unidas a los altos costes del combustible y la competencia, puedan forzar el cierre de numerosas embarcaciones familiares.

La protesta busca negociar alternativas

Con los paros, el sector pesquero neerlandés pretende llamar la atención de las autoridades para abrir un diálogo real. No rechazan la necesidad de pescar de forma sostenible, pero piden que se les escuche para diseñar planes de gestión que también protejan sus medios de vida. Exigen que las normas se basen en datos científicos actualizados y que se tenga en cuenta el esfuerzo ya realizado por la flota para adaptarse a criterios medioambientales en los últimos años.

Mientras algunos ecologistas aplauden las normas, en los puertos se comenta, con ironía, que parece más fácil regular un barco pesquero que controlar la contaminación de un mega-carguero.