Este portaaviones británico, el más grande que ha construido la Royal Navy, emplea un diseño STOVL. Su cubierta de vuelo incluye un salto de esquí en la proa, lo que permite a los aviones F-35B despegar con mayor carga útil. El buque se distingue por su configuración con dos islas separadas; la primera gestiona navegar el barco y la segunda se dedica a controlar las operaciones aéreas. Esta separación mejora la eficiencia y la supervivencia en caso de daños.


Su diseño incorpora ascensores laterales y amplios patrocinadores

Los grandes patrocinadores a ambos costados albergan sistemas de defensa y amplían el área de la cubierta. Los dos ascensores para aeronaves, situados a estribor, transportan aviones entre la cubierta de vuelo y el hangar. Esta disposición libera espacio en la cubierta principal para operar y estacionar aeronaves. El buque puede albergar hasta cuarenta aviones de combate F-35B y helicópteros Merlin, que forman su grupo aéreo embarcado.

El armamento defensivo protege al buque de amenazas cercanas

Para defenderse, el portaaviones cuenta con tres sistemas de armas de defensa puntual Phalanx CIWS. También monta varias ametralladoras automáticas de 30 mm y miniguns. Estos sistemas están diseñados para interceptar misiles y aeronaves que se aproximan. La potencia ofensiva principal la proporcionan los aviones F-35B, que pueden ejecutar misiones de ataque y superioridad aérea.

Aunque su silueta es imponente, su tripulación prefiere que los únicos saltos espectaculares los den los aviones desde la proa, no los objetos personales desde las literas durante una tormenta.