El Observatorio de Mundos Habitables (HWO) es la primera misión insignia de astrofísica de la NASA que tiene como objetivo principal buscar signos de vida en exoplanetas rocosos más allá de nuestro sistema solar. Un grupo de trabajo comunitario investiga cómo puede caracterizar planetas, buscar bio-firmas e interpretarlas dentro de un marco que considera falsos positivos y negativos. La tarea sobre bio-firmas superficiales evalúa los requisitos de medición para detectar pigmentos biológicos en la superficie de un planeta, lo que proporcionaría múltiples líneas de evidencia para corroborar las bio-firmas atmosféricas.


Los requisitos técnicos para detectar biofirmas superficiales

Para detectar estos pigmentos en planetas con atmósferas similares a diferentes épocas de la Tierra, se necesita una relación señal/ruido de entre 20 y 40 en un rango espectral de 500 a 1100 nanómetros. Los estudios sobre el coronógrafo del telescopio indican que detectar estas bio-firmas se potencia mucho si se usan tantos canales paralelos como sea posible en todo el rango de longitud de onda, sin huecos entre ellos. Además, usar rangos espectrales restringidos, como podría ocurrir en estrategias de sondeo inicial, no basta para separar las características de los pigmentos biológicos del fondo abiótico.

La importancia de buscar vida primitiva

Esta clase secundaria de bio-firmas es crucial porque puede usarse para confirmar los hallazgos atmosféricos. Además, los pigmentos superficiales son la única forma de detectar formas de vida más primitivas que realicen fotosíntesis anoxigénica, en caso de que la fotosíntesis oxigénica, como la de las plantas terrestres, nunca hubiera evolucionado en ese mundo. Esto amplía el tipo de biología que el HWO podría identificar.

Así que, mientras algunos buscan oxígeno en la atmósfera, otros escanean la superficie buscando el equivalente extraterrestre a una alfombra de musgo o a una proliferación de algas, recordando que la vida puede ser tímida y no siempre dejar una huella gaseosa evidente.