El fundador y director ejecutivo de Nothing, Carl Pei, advierte que una crisis global en el suministro de memoria RAM afectará al coste de los teléfonos inteligentes. Según su análisis, el mercado de semiconductores cambia de forma fundamental debido a la demanda explosiva de memoria para servidores de inteligencia artificial. Esta presión en la cadena de suministro inevitablemente se trasladará a los productos de consumo final.


La demanda de IA redefine las prioridades del mercado

La industria se enfoca ahora en producir módulos de memoria de alta capacidad y ancho de banda para centros de datos que ejecutan modelos de IA. Los fabricantes de chips destinan una parte mayor de su capacidad de producción a este segmento, que es más rentable. Esto reduce la disponibilidad de chips de memoria convencionales para dispositivos como los mófenos, creando un cuello de botella que puede durar años.

El consumidor final absorberá el incremento de costes

Las compañías de telefonía móvil se enfrentan a un aumento en el precio de un componente clave. Para mantener sus márgenes, es probable que transfieran este coste adicional al precio de venta al público. Esto podría ralentizar la renovación de dispositivos por parte de los usuarios y afectar a las ventas, especialmente en los segmentos de gama media y baja, donde la sensibilidad al precio es mayor.

Quizás los asistentes de IA en nuestros móviles pronto nos sugieran vender el dispositivo antiguo para poder permitirnos el nuevo.