Mercedes-Benz adelanta algunos datos técnicos de su futura Clase S, que llegará en 2026. La berlina insignia se rediseña por completo y adopta una nueva plataforma eléctrica dedicada. Este cambio le permite integrar baterías de mayor densidad energética y motores más eficientes. La marca busca así consolidar su liderazgo en el segmento de lujo con una propuesta totalmente electrificada.


La nueva arquitectura eléctrica aumenta la autonomía

El modelo utilizará la próxima generación de la plataforma MMA, evolucionada para vehículos de gran tamaño. Esta arquitectura admite paquetes de baterías con celdas de estado sólido, lo que promete una autonomía significativamente mayor. Mercedes afirma que superará los 800 kilómetros según el ciclo WLTP. El sistema de carga también se mejora para aceptar potencias superiores a los 270 kW.

El interior se transforma con pantallas avanzadas y software propio

El habitáculo estará dominado por una pantalla panorámica que ocupa todo el salpicadero, impulsada por un nuevo sistema operativo desarrollado internamente. Se incluirá inteligencia artificial para personalizar funciones como la climatización o el entretenimiento. La conducción asistida de nivel 3, permitiendo al conductor apartar la vista de la carretera en ciertas condiciones, será una opción destacada desde el lanzamiento.

Parece que la clave para no quedarse sin batería será planificar viajes más largos que la propia autonomía del coche, todo un ejercicio de fe en la infraestructura.