Las pantallas LCD monocromáticas en impresoras de resina destacan por su velocidad y durabilidad. Sin embargo, son sensibles al calor que generan los LED UV durante la exposición. Si el sistema de refrigeración de la impresora no funciona bien, el exceso de temperatura acelera el desgaste del panel. Este proceso daña los componentes internos de forma gradual y silenciosa.


Los síntomas de una pantalla afectada por el calor

El fallo se manifiesta de dos formas principales. La más evidente son los píxeles muertos, puntos negros que ya no dejan pasar la luz UV y estropean las impresiones. La otra es más sutil: la pantalla pierde intensidad lumínica de manera progresiva. Esto obliga a aumentar los tiempos de exposición para compensar, lo que ralentiza cada trabajo y puede generar fallos de adhesión si no se detecta a tiempo.

Cómo mitigar el problema y prolongar la vida útil

Para evitar que esto ocurra, es clave verificar que los ventiladores de refrigeración estén limpios y funcionen sin obstrucciones. Algunos usuarios instalan ventiladores auxiliares o mejoran el flujo de aire dentro del chasis de la impresora. También ayuda no realizar sesiones de impresión excesivamente largas sin pausas, permitiendo que la electrónica se enfríe. Revisar periódicamente la uniformidad de la luz con una prueba de exposición permite detectar cualquier pérdida de rendimiento antes de que sea crítica.

Parece irónico que un dispositivo diseñado para curar resina con luz UV pueda cocinar sus propias entrañas si no se ventila bien.