La fiscalía de Taiwán emite una orden de arresto contra Pete Lau, director ejecutivo y cofundador de la empresa china de teléfonos inteligentes OnePlus. Las autoridades también acusan formalmente a dos ciudadanos taiwaneses que trabajaban para él. El caso surge porque la compañía contrató de manera irregular a más de setenta ingenieros de la isla. Esta acción forma parte de una estrategia más amplia para evitar que las firmas tecnológicas con sede en China recluten talento local.


Las acusaciones se centran en contratar ingenieros

La investigación judicial alega que OnePlus violó las normas taiwanesas sobre empleo. La compañía habría reclutado al personal especializado sin seguir los procedimientos legales establecidos. Los dos empleados taiwaneses acusados supuestamente ayudaron a gestionar este proceso de contratación. Las leyes locales buscan proteger el mercado laboral y la fuga de cerebros hacia empresas extranjeras, especialmente hacia competidoras del sector tecnológico.

El contexto es una competencia por el talento

Este incidente refleja la intensa rivalidad por captar ingenieros cualificados en la industria de la electrónica. Las autoridades de Taiwán incrementan la supervisión para frenar estas prácticas. Anteriormente, ya habían multado a otras empresas chinas por motivos similares. El caso de OnePlus destaca por la relevancia de la figura investigada y el número de profesionales involucrados. La situación pone de manifiesto las tensiones en un sector clave para la economía de la región.

La ironía reside en que, mientras las empresas buscan ingenieros para innovar, los procesos legales que generan pueden estancar esa misma innovación que persiguen.