Agrotóxicos se vinculan con efectos crónicos en la salud en Latinoamérica
Varias regiones de países latinoamericanos documentan un vínculo entre el uso intensivo de agrotóxicos y un aumento en la incidencia de ciertos tipos de cáncer, malformaciones congénitas y otros efectos crónicos en la salud. Estudios epidemiológicos realizados en zonas con alta actividad agrícola muestran patrones que alertan a las comunidades y a los investigadores. La exposición prolongada a estos compuestos químicos, ya sea para quienes los aplican o para poblaciones cercanas a los cultivos, parece generar consecuencias que se manifiestan a lo largo de los años.
La evidencia científica señala patrones alarmantes
Investigaciones en Argentina, Brasil y otros países recopilan datos que asocian la presencia de pesticidas en el ambiente con mayores tasas de enfermedades. Se reportan casos de leucemia, linfomas y malformaciones en recién nacidos con más frecuencia en estas áreas. Los científicos analizan cómo estas sustancias pueden alterar el sistema endocrino o dañar el material genético, lo que explicaría los efectos a largo plazo. La dificultad para establecer una relación causal directa en cada caso individual no invalida las tendencias poblacionales observadas.
El contexto agrícola intensivo explica la exposición
El modelo de agricultura extensiva que se practica en muchas zonas depende en gran medida de aplicar plaguicidas y herbicidas de forma recurrente. Esto contamina el aire, el suelo y las fuentes de agua, ampliando el radio de exposición más allá de los campos de cultivo. Las comunidades rurales, y a veces periurbanas, inhalan, ingieren o tienen contacto dérmico con estos residuos de manera continua, a menudo sin medidas de protección adecuadas. La deriva de las fumigaciones aéreas es un factor de preocupación frecuente.
A veces se argumenta que alimentar al mundo tiene un costo, pero rara vez se especifica quién termina pagando la factura de salud.
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