Estudios realizados en Argentina indican que las personas que viven en zonas rurales con alta actividad agrícola presentan una tasa de mortalidad por cáncer que puede llegar a ser 2,5 veces superior al promedio nacional. Los investigadores vinculan este aumento con la exposición ambiental a pesticidas que se usan en los cultivos. La población de estas áreas está expuesta a estos compuestos a través del aire, el agua y los alimentos.


Los datos muestran un patrón geográfico claro

El análisis de los registros de salud revela que las provincias con mayor producción agrícola intensiva son las que concentran los índices más elevados. Esto sugiere una correlación entre el modelo de agricultura que depende de agroquímicos y el impacto en la salud de las comunidades cercanas. Los tipos de cáncer más frecuentes incluyen algunos vinculados a disruptores endocrinos y sustancias potencialmente cancerígenas.

La ciencia busca confirmar el vínculo causal

Aunque los estudios epidemiológicos señalan una fuerte asociación, los científicos trabajan para entender mejor los mecanismos biológicos. Se analiza cómo la exposición crónica a bajas dosis de mezclas de pesticidas puede afectar al organismo a largo plazo. Este esfuerzo busca generar evidencia sólida que permita evaluar y revisar las políticas de uso de estos productos.

Parece que en el campo, a veces, el aire fresco no es lo único que se respira.

Fuente del estudio