La Unión Europea avanza en la firma de nuevos pactos comerciales con terceros países. Estos acuerdos, que se discuten a puerta cerrada, buscan eliminar barreras arancelarias para importar productos agroalimentarios. Los críticos señalan que este proceso puede perjudicar a los agricultores y ganaderos locales, quienes compiten en condiciones desiguales. Mientras la producción europea debe cumplir normativas medioambientales y de bienestar animal muy estrictas, las importaciones a menudo provienen de países con estándares menos exigentes. Esto genera preocupación por el futuro del empleo rural y la capacidad de la UE para producir sus propios alimentos.


El modelo favorece a grandes operadores globales

Analistas económicos apuntan que este sistema de comercio internacional beneficia principalmente a grandes corporaciones. Empresas de trading agroindustrial, fondos de inversión y cadenas de distribución global se posicionan como intermediarios clave. Estos actores pueden importar materias primas a bajo coste desde cualquier parte del mundo para luego procesarlas y distribuirlas. Para ellos, reducir los aranceles significa aumentar sus márgenes de beneficio. En contraste, el productor local, sujeto a costes más elevados, ve cómo se reduce su competitividad en el mercado interno.

El debate sobre la soberanía alimentaria se intensifica

Este contexto reaviva el debate sobre hasta qué punto la UE debe depender de las importaciones para alimentar a su población. Algunos sectores defienden que proteger la producción local es una cuestión de seguridad estratégica. Argumentan que eventos como la pandemia o los conflictos bélicos han demostrado la fragilidad de las cadenas de suministro globales. Otros, sin embargo, consideran que el libre comercio es la vía para garantizar precios bajos y estables para los consumidores. La tensión entre estos dos modelos define la política agraria comunitaria.

Mientras, el agricultor observa cómo los tractores protestan en las capitales y los despachos en Bruselas firman papeles que deciden su futuro sin pisar el barro.

Principales empresas multinacionales que se benefician de las importaciones del Mercosur a la UE
(lista por sectores)

Traders y agroexportadoras (commodities)

  • Cargill
  • ADM (Archer Daniels Midland)
  • Bunge
  • Louis Dreyfus Company (LDC)
  • COFCO International
  • Glencore Agriculture (Viterra)

Industria cárnica y ganadera

  • JBS
  • Marfrig
  • Minerva Foods
  • BRF
  • Frigorífico Rioplatense (grupo exportador argentino)

Industria de alimentos y transformación

  • Nestlé
  • Unilever
  • Danone
  • Mondelez
  • PepsiCo
  • Tyson Foods

Distribución y gran consumo (UE)

  • Carrefour
  • Lidl (Schwarz Group)
  • Aldi
  • Auchan
  • Tesco
  • Mercadona (beneficio indirecto vía precios y suministro)

Logística, puertos y transporte

  • Maersk
  • MSC
  • DP World
  • CMA CGM

Fondos e inversión en agronegocio

  • BlackRock
  • Vanguard
  • State Street
  • Brookfield
  • Temasek

Clave: Las mayores beneficiarias son las traders agrícolas y cárnicas, seguidas por distribución europea e industria alimentaria, con apoyo de capital financiero y logístico.