Los audífonos actuales ya no solo amplifican el sonido. Estos dispositivos ahora incorporan sensores que pueden medir la actividad cerebral y otras señales fisiológicas. Esta capacidad abre un nuevo campo para monitorizar la salud de forma continua y discreta. La tecnología convierte un aparato médico común en una plataforma para recoger datos biométricos.


Los sensores captan ondas cerebrales y ritmo cardíaco

Investigadores integran electroencefalogramas (EEG) y monitores de frecuencia cardíaca en los audífonos. Los sensores miden las ondas cerebrales y el pulso del usuario sin necesidad de equipos voluminosos. Esto permite evaluar estados cognitivos como la concentración o los niveles de fatiga. La proximidad al cerebro y a los vasos sanguíneos del oído hace que la ubicación sea ideal para captar estas señales.

Los datos sirven para controlar la salud y adaptar el sonido

La información recogida tiene aplicaciones directas. Puede alertar sobre posibles episodios de estrés, fatiga o incluso cambios en los patrones del sueño. Además, el propio audífono puede usar estos datos en tiempo real para ajustar su funcionamiento. Por ejemplo, puede amplificar las voces en una conversación cuando detecta que el usuario se concentra, o reducir el ruido de fondo si identifica signos de sobrecarga sensorial.

Así que la próxima vez que alguien te diga que no escucha, quizás solo esté procesando demasiados datos biométricos y necesite reiniciarse.