Un equipo de investigadores encuentra en Tanzania un esqueleto parcial de elefante de 1,78 millones de años de antigüedad, asociado a herramientas de piedra. Este hallazgo puede representar la evidencia más antigua que se conoce de que los homínidos descuartizaban a estos grandes herbívoros. Los huesos presentan marcas de corte que indican que se procesó la carne y posiblemente la médula ósea.


Las herramientas líticas y las marcas en los huesos

Las herramientas de piedra descubiertas junto al esqueleto son de tipo olduvayense, un conjunto tecnológico simple pero eficaz para cortar. Los análisis detallados de los huesos muestran patrones de marcas que no son aleatorios y que coinciden con las que producirían estas herramientas al desarticular un animal y separar la carne de los huesos. Esto sugiere un comportamiento planeado para obtener recursos alimenticios.

El contexto del yacimiento y su importancia

El lugar del descubrimiento, conocido como el Lecho II de Olduvai, es una zona ya famosa por sus fósiles de homínidos y artefactos. Encontrar pruebas tan directas de carnicería en un elefante de esta época ayuda a comprender mejor la dieta y las capacidades de los primeros humanos. Indica que podían enfrentarse a presas muy grandes, lo que implica un cierto nivel de cooperación y planificación.

Parece que el menú del día en el Pleistoceno no era precisamente ligero, y desde luego no se servía en porciones individuales.